Palabras en la Arena N° 45: “Cuentos de amor, de locura y de muerte”

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Bellamente macabro

“Cuentos de amor, de locura y de muerte”

de Horacio Quiroga

 

 

 

La vida de Horacio Quiroga fue una parábola trágica. Mató a un amigo accidentalmente, su primera mujer se suicidó a los pocos años de casados, fue abandonado por su segunda esposa, enfermó de cáncer y, finalmente, no pudiendo lidiar con sus fantasmas, se suicidó. Cuentos de amor, de locura y de muerte es la resultante de esa vida atormentada y es, sin lugar a dudas, la obra donde mejor desplegó todas sus dotes literarias.

En estos cuentos, el misterio es amo y señor, aunque siempre inmerso en situaciones cotidianas, lo cual aumenta el impacto. La locura y el amor se aúnan constantemente, para llevar irremediablemente a la muerte. Las narraciones, llenas de una violencia tácita, le abren paso a una opresiva tensión sólo redimida con el más impensado de los finales. Asimismo, el ámbito agreste y salvaje de la selva de Misiones que Horacio conoció, le da un marco épico a las historias; por lo que nos encontramos con toda la destreza del cuentista uruguayo, como también con su particular visión del mundo.

A lo largo de este libro, el lector sí podrá constatar que Quiroga conoció bien de cerca las realidades del amor, de la locura y la muerte, pues éstas, en última instancia, son la constante fatal que pregona en los cuentos de un ser ermitaño y atormentado, un hombre incomunicado en medio de la selva misionera, y también ya alejado de lo que aprendió leyendo a Rudyard Kipling.

Algunos cuentos reunidos en el este volumen parecer de a ratos fuera de quicio y morbosos, pero así y tod, no dejan de ser el homenaje a la maestría en un género –el de terror; con sus admirados Edgar Allan Poe y Guy de Maupassante a la cabeza–, que es casi dominio absoluto del mercado literario anglosajón.

¿Son, como he leído en algún lugar, relatos de amor y de locura, por un lado, y de muerte, por otro; es decir, de amor enloquecido o loco y de amor mortal o aniquilador? Podría ser. A mí me parecer, sin embargo, el título sólo alude a dos clases de relatos: los que tratan de un amor trágico y los que tienen por motivo la muerte. Un último grupo, aquellos que no son una cosa ni otra (como, por ejemplo, “Los pescadores de vigas” o “Nuestro primer cigarro”), quedarían fuera, no obstante, no dejan de ser textos muy logrados.

La edición consta de dieciocho relatos, los quince que incluyó Horacio en la publicación original del libro, y los tres que excluyó. Éstos se titulan: “Los ojos sombríos”, “El infierno artificial” y “El perro rabioso”. Sobre la inclusión de dichos textos excluidos, hay opiniones para todos los gustos. Porque así como Max Brod diera a conocer la obra de Franz Kafka, en contra de sus disposiciones testamentarias, el asunto es que se agradece en lo que vale por ser una oportunidad para conocer toda la obra de Quiroga, aún aquella que él quiso apartar de la vista del público.

Como afirmaba antes, en los cuentos aquí incluidos el autor nos representan tres palabras: amor, locura y muerte.  Tres palabras que dan un significado tan especial a cada historia, de las cuales sólo voy a decir que casi ninguna tiene un final feliz. Hay algunos relatos que narran historias de amor, como “Una estación de amor” o “La meningitis y su sombra”, las cuales retratan el lado dulce y doloroso que un romance puede tener. Otros presentan la faceta más terrible del ser humano, como es el caso de “La gallina degollada”, con ese espeluznante ritmo de la narración, donde la frialdad impera con una lógica inconmovible y mortífera.

Otro de los temas que se presenta en la obra es la deshumanización del hombre que cede su voluntad a los instintos más primitivos; pongo por caso a “Los mensú”, donde la percepción que los protagonistas tienen de sus vidas es tan brumosa como una pesadilla.

Hay también relatos en donde los protagonistas son los animales, y que nos muestran que la muerte a veces puede ser inevitable (véanse “El almohadón de plumas”, “La insolación”, “La miel salvaje” y “El perro rabioso”).

Como puede entreverse, todas son historias con temas que difícilmente se entremezclan y que terminan siendo tensos o dolorosos. Y es que en Quiroga no subsiste la idea de éxito o de felicidad forjada; los seres tan sólo se limitan a luchar, a enfrentarse entre sí y a debatirse contra los obstáculos que le presenta la Naturaleza.

Ya para ir cerrando, podría decir además que todos los relatos de Cuentos de amor, de locura y de muerte están enmarcados por un ímpetu señalado por el interés que despiertan desde el vamos. Son implacables. En escasa líneas, dibujan como nadie el escenario que rodea al hombre y el horror que enseguida puede emerger de éste.

 

 

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